Los efectos adversos y el coste de los tratamientos son los principales impedimentos a la hora de tratar la psoriasis

La psoriasis es una enfermedad autoinmune, inflamatoria, crónica y compleja para la cual se han estudiado muchos tratamientos farmacológicos. Entre ellos podemos diferenciar dos grandes tipos: tratamientos tradicionales sistémicos o los biológicos.

Los tratamientos tradicionales sitémicos suelen presentar una gran variedad de efectos adversos y requieren de un seguimiento para comprobar su viabilidad.

Los biológicos no presentan tantos efectos adversos preocupantes, pero hay algunos de ellos que (aún se desconoce la causa) acaban perdiendo su efectividad. Aparte de esto el gran impedimento para usar este tipo de tratamientos es su elevado coste. Por eso hoy en día se siguen recetando sólo a casos moderados o graves.

Aunque la ciéncia ha estudiado muchas opciones en este campo de los tratamientos farmacológicos para la psoriasis, aún no se ha encontrado uno que sea viable y efectivo. Es decir, un tratamiento que sea seguro para la salud presente y futura y tenga un coste que se pueda sostener, ya sea la seguridad social o nosotras como pacientes.

Por estos motivos un abordaje no farmacológico de la psoriasis es tan interesante. Supondría una forma de tratar esta enfermedad de forma alcanzable y no invasiva para nuestra salud. Y esto es la parte que abordamos con la salud integrativa. La forma de apoyar nuestra salud desde el equilibrio de los pilares fundamentales de esta.

 

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