Presenciar amaneceres y atardeceres es mucho más que apreciar la belleza del momento.

Genera un impacto en nuestra BIOQUIMICA HORMONAL. Es decir, facilita las condiciones para que exista un buen equilibrio entre cortisol, melatonina y serotonina.

Nos ayudan a equilibrar nuestra energía cuidando nuestros RITMO CIRCADIANOS. Desde qiuelos homo sapiens sapiens vivian en las cavernas hemos despertad con el sol y nos hemos a la cama con él. Hoy en día esto ya no ocurre debido a que tenemos luces artificiales que nos permiten adaptar nuestros ritmos a nuestra voluntad. Pero nuestro cuerpo no ha avanzado a la misma velocidad y digamos que seguimos genéticamente en las cavernas.

Los amaneceres nos ayudan hormonalmente a despertar y llevar a cabo nuestro día con energía (cortisol), mientras los atardeceres nos preparan para el descanso y la regeneración que se da lugar mientras dormimos (a través de la melatonina principalmente).

Presenciar estos bellos fenomenos cada día va mucho más allà de disfrutar de los colores del cielo.

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